Lejos, suaves y pequeños ojos de rien de palabras peligrosas
Es que quizás, se desvanecen con el humo del incienso
Lejos, hay un mar que balbucea sonámbulo
Lejos, Ícaro entrega sus alas, con ganas de descansar

No les voy a mentir, ese día desperté con la idea y las ganas de desgastarle los labios… así es, a beso bruto y frio, a beso tierno y tibio, es que la bemba es algo muy delicado, importante e incontrolable (pensé), yo me quería quedar a acampar largos días de arreboles en su suave piel, llevaba en mi mochila mis mejores libros para leer en sus ojos adormecedores, recolecte en los más profundos sueños los olores mas ensordecedores, para gritárselos con ternura, a cambio de desconocidos sabores, mis manos se tomaron todo con calma… al menos en un comienzo, es que la bruteza posee un significado demasiado amplio, pero ese es otro tema, como les iba diciendo, no es que crea que todo siempre fue bien, pero es cercano a eso, permítanme (perdón… permíteme) ir al comienzo y no querer pensar en un final…
Eran días donde no eras el remedio y la enfermedad a la vez, eras simplemente un bonito descubrimiento, una dulce aparición, sin prisa, pero con mucha risa, no pensé en invitarte a subir a una nube ni en bajar a los pies de una cascada, solo quise caminar, a paso lento, es que mis ideales murieron hace tiempo, los mande en un boomerang hecho de arcoíris directo al Sol, pero dije que no iba a mentir, compartiendo la tarde sentí que la conocía desde hace mucho, lo mismo pensé al leerla de madrugada… “es que estas cosas no pasan muy seguido” – me dijo mi mama, preocupada al verme afiebrado de ganas, porque apenas tome su mano por accidente (…no realmente…) me entere de que mis pucheros y risas se estacionarían ahí… entonces, debo llegar al presente, lo que pasa es que me pierdo en imágenes al escribir (perdón… escribirte)
No les voy a mentir, esto es exactamente lo que paso, denme un segundo, dejen encontrar las palabras precisas, a ver, por donde empiezo, por su voz embriagadora…. mmm… por su frente… no, es que ahí sí que me distraería, quizás debería enfocarme en la mirada inquisidora pero acogedora o mejor en los sonidos que emite al abrazar…en fin, eso es lo que paso, espero les haya quedado claro…
Para continuar… debo declararme indignado, de no haber apretado su mano más fuerte, de no trazar sus hombros con mis manos más veces, de no decirle que seguiría escuchando su voz hasta hacerla parte de los sonidos del amanecer, de no asustarla con un “te quiero querer”, es que bastan un par de segundos para sentir que la brisa me da risa y por mas perdidos que estén los segundos, vale mi certeza otoñal
Y es que yo la quiero ver mirando la nada y perdida comiendo flan,
mirando todo y sin ningún plan,
y por momentos no deja huella ni sombra que olfatear,
pero ni se te ocurra que dejare de buscar…
ya que los momentos de viceversa, alguito deben significar

Yo estaba inmóvil, paralizado en un limbo oscurecido
En ese instante en que no sabes si estas despierto o dormido
Abrí los ojos y apreté los dedos de mis manos y pies
Más no pude moverme y mi voz sonó al revés
Algo suave y escurridizo refresco mis pies
Y pude abrir mis ojos en un dos por tres
Busque a Sade, Rimbaud o alguna criatura del bosque prohibido
Para saber si estaba dentro de otra fantasía o en un camino ya recorrido
Lo onírico no es lo mío… repasé
Pero una cosa no tiene que ver con la otra… pensé
Es que nada es lo que parece en la oscuridad temida
Por eso te recomiendo que mantengamos la luz encendida
Lentamente, un aire sutil remeció mis piernas
Me miro fijamente, como apretándome con muchas cuerdas
Pude mover mis brazos y susurrarle a su mirada
Que me sentía muy halagado por su llegada
Este aire tibio me levanto poco a poco hacia arreboles
Llevándome a incansables conversaciones de suaves colores
Sus pasos, sin saberlo, intuitivamente crearon una guarida sin pasado
Es que cuidado, que el viento se asusta cuando siente que esta en un lugar ya visitado
“Es que es imposible retener la brisa”, dije… con un puchero
Me conformo con quedarme en ella… para serles sincero
Y si recorre mis manos no tengo problemas
Y si roza mis labios ya no siento pena
La otra noche le ofrecí mi alma a la Luna
A cambio le pedí que la brisa no tenga duda alguna
La Luna sonriente me dijo que haría lo imposible
Ya que solo ella comprende su mirada incomprensible
No es que yo me queje de su naturaleza
Y es que al fin y al cabo en ella esta su belleza
Y no es tampoco que me parezca entrañable
Perdón, en realidad si y una cantidad incontable
Y es que la brisa posee una timidez desconocida
No son palabras, sino colores los que deja su vida
Y el Sol… torpe y apresurado
No sabe donde ir, solo sabe ponerse colorado
Y la verdad, no es que me vuelva loco
Solo quiero que la brisa sepa que la extraño… y no poco

Hay una brisa fuerte, estremeciendo el camino,
borrando huellas de caminos agrios y desatinos.
Hay una brisa suave, aliviando al destino,
en su mano trae un ardor y aromas a vino.
Sopla con la mirada; inquisidora y penetrante,
como si conociera de memoria mis atisbos incesantes.
Y cuando estoy frente a esos ojos mansos,
es el libre arrebol quien baila dentro de mis brazos.
De los brazos a los dedos,
torpes; nerviosos y ansiosos.
Desde el cielo hacia mis pies,
enredados, con la prisa que solo conoce la intuición.
Hay una brisa tibia, trae olores y grandes flores,
y mi nariz se pone mas roja intentando distinguir tus colores.
Son los aromas que acompañan a los más profundos sueños,
y que en un millón de años podrían tener otros dueños.
No me importa con quien haya venido,
solo importa que susurre en mi oído.
Y de su risa salen dulces melodías,
linda brisa quédate por varios días.

Como hombre, no se tiene mucha noción de la tapa del baño, es el hecho de orinar de pie…supongo, ¿o no?, la mujer tiene contacto recurrente con este elemento y por eso suele exigir (me) “dejar la tapa abajo”, pero señores, yo no tengo una relación próxima o intima con el plástico, es mas, es con el espejo con quien rara vez he tenido momentos románticos, pero, a ver… ¿de que quería hablar?, parece que del contacto, de que si no nos vemos… no te sueño y que si no te toco… no te extraño.
Entonces… si te extraño extraña.
Seria una mentira decir que no la he echado de menos, eso es como inevitable, si al fin y al cabo, no siempre alguien sube a tu nube o viceversa, pero los días extraños fueron pocos, quizás por la prisa efímera o por las palabras filosas como el papel que salieron de la bemba, o mejor aun, por los olores nuevos y su mirada brillante de intriga.

Me despertó un dolor profundo en las patas, instintivamente las lamí… la sangre era y no era mía…
Intente divisar a través del humo, por si estaba cerca… “mi visión esta cada día mas nefasta” - pensé, mi nariz, siempre sabia, me hizo saber que no había humo y camine unos cuantos metros a través de la niebla, sin todavía poder entender lo que pasaba.
Me recosté debajo de un árbol, el frio era penetrante pero la búsqueda calentaba mi interior, mi barba huele a ella, mi cuello también, perseguí este olor con sutileza al principio, pero su carne y sus vísceras me hicieron correr.
Descolocado aun… fui a la cima de un risco, mis patas dejaban un sendero de sangre, por si se decidía a seguirme, aullé lo mas fuerte posible, pero solo aullidos omniscientes vinieron de vuelta, lejanos, pero como un calmante letal.
El mareo llego, no había comido en días, vague por la nieve, soñé con el sol, soñé con su luz, que se alejaba, oculta en mis pesadillas, intocable como el ciego que solo es ciego por los parches que pone sobre sus ojos.
Desperté asustado, con sangre en mis patas… que era y no era mía…
Ya entregado al limbo, solo quedaba cerrar los ojos, vagar en su voz, en su mirada boreal, en sus aullidos dulces en mi oído, los abrazos y cariños felinos, querer su paladar color miel, lamí su olor en mis patas, su olor amargo y profundo, complemento perfecto al dulce mío.
Mire la nieve, cada vez mas roja, ya no son solo las patas las que sangran, no queda fuerza para aullidos, el abismo hace ecos, de respuestas inconexas, de mis latidos en círculos, de anhelos punzantes y cariños lacerantes.
No veo la guarida, pero huelo las vísceras.

Es la tensa calma
La dulce espera
Los labios rotos
El cáliz desconocido
La saliva veneno
La mano torpe
La mano experta
Un rasguño agudo
El musguito apoderándose del tronco
Es así cómo la herida que crece en su interior
Se expande a un ritmo angustiante
Bajo el régimen del latido cansador
De un nuevo sabor inquietante
Son sus viseras, que mordería sin pudor
Sus versos, que llevaría a todos mis sueños
Su mejilla dulce, su nariz que sin querer se queda con algo de mi
Su mirada nueva, para ella, para mí, para sus fantasmas
Su cuello, ay su cuello… lo rozaría hasta sacarle miel
Y su olor estaba, no a flor de piel
Sino que por debajo de ella
Mis manos aun huelen su voz
Y el Tanguito es lo que quiero hoy


Es peligroso, resbalar con tu llanto y quedar inconsciente, en un viaje sin sentido y sin sonido.
Es de ansioso, ver mis delfines nadando en el mar que creaste con tu llanto.
Es de soñador, que el viento de tus suspiros me haya llevado tan alto.
Es de inepto, no saber qué hacer con tus manos un día de sol.
Es peligroso, subir los muros creados por un montón de rocas inmaduras.
Es de iluso, escribir palabras imaginarias con tu saliva.
Es de papiche, intentar convertir tu mirada en alas.
Es de romántico, no poder transformar las noticias duras en un dulce de anís.